El aporte de los empleados a las empresas y a la sociedad es fundamental. Explican cuál es la relevancia de los trabajadores para las compañías.

Muchos han reflexionado en cómo determinar cuánto vale un ser humano.
Entre su trabajo y lo que aporta a la sociedad, ¿qué tan valioso es usted? Esta pregunta es muy difícil de responder, incluso después de numerosos estudios y cursos de filosofía es difícil determinar una forma de definir su valor personal.
En lugar de ello es usual basarse en un término abstracto, lo que a los académicos les gusta llamar «capital humano».
Según su definición más simple, es el activo que usted, personalmente, aporta todos los días. Es la realización de su potencial para obtener ingresos. Puede ser arriesgado y de corta duración (piense en la carrera de un atleta) o formal y previsible (como un profesor titular).
Sin embargo, vale la pena tomarse el tiempo para comprender su capital humano, junto con su potencial y sus limitaciones, ya que puede ser una herramienta muy útil para evaluar y equilibrar sus riesgos financieros. Piense en ello como una forma de inversión.

Saber para planificar

¿Por qué es importante su capital humano? Cuando tiene una idea del valor de su esfuerzo personal y del trabajo de toda su vida, usted puede planificar de forma más inteligente y tomar medidas para evitar o reducir los grandes riesgos en la forma como invierte o gasta su dinero, informó BBC.
Pero hay un truco para evitar las arenas movedizas financieras: no sólo el valor personal que se tiene hoy, sino también la forma como se podría crecer y cambiar.
Sirve examinar el caso de un abogado altamente especializado. Durante el auge de las compañías «.com» a finales de los noventa, su práctica ebullía a medida que captaba el público de las jóvenes empresas tecnológicas. Al mismo tiempo utilizaba sus conocimientos de la industria para invertir personalmente en acciones de compañías tecnológicas bien situadas, en lugar de reservar un poco de dinero para invertir en otros sectores.
Pero cuando las ofertas se agotaron a raíz de la caída de las .com, su actividad principal se vio perjudicada y también se desplomaron sus inversiones.
La moraleja: no mezcle su carrera con sus activos financieros y vea el objetivo de largo plazo.
Al abogado del ejemplo le habría ido mejor si hubiera tomado en cuenta la trayectoria de su propia carrera y su experiencia en los próximos 20 años; es decir, su propio capital humano.
«Analizar sus ingresos laborales actuales y futuros, e incluso las pensiones o la seguridad social, puede ayudarlo a pensar acerca de su riqueza total«, en términos de su carrera y su valor, dijo David Blanchett, jefe de investigación sobre jubilaciones de Morningstar, un grupo de gestión de inversiones con sede en Chicago.

Parte por parte

Habitualmente se cometen errores en la diversificación del capital humano.
Al igual que cualquier activo, el capital humano debe examinarse primero de forma independiente y luego en relación con sus finanzas en general.
Hay ejemplos de mala diversificación del capital humano con respecto a los activos financieros: médicos que invierten en compañías farmacéuticas, basados en la idea de que su experiencia les proporciona información sobre el éxito de un nuevo medicamento; empleados de tecnología que creen que saben suficiente de la tendencia futura o profesionales del sector inmobiliario que compran bienes raíces sin límite.
En estos casos, podría parecer evidente que invertir su dinero en la profesión o en el campo del que surge su fuente de ingresos (y, por lo tanto, los dólares para su inversión) quizás no es muy sensato.
Pero muchas veces no se piensa mucho al respecto. Hay que preguntarle a los exempleados de Enron. Esa tragedia financiera es un ejemplo ya clásico que cegó a miles de personas que no pudieron darse cuenta de la relación entre su capital humano y sus activos financieros.
La quiebra de 2001 de la empresa de energía con sede en Houston, Texas, destruyó los ahorros de miles de empleados que habían invertido gran parte de su cuenta de jubilación directamente en acciones de la compañía.
En una medida muy tonta, cuando se ve retrospectiva, el floreciente gigante energético ofreció a los empleados acciones de la compañía en su plan de jubilación.
En ese momento parecía una opción obvia de inversión debido a los rendimientos positivos de la empresa y a la creciente demanda mundial de energía, señaló BBC.
Sin embargo, cuando se desplomó la empresa, sucedió también lo mismo con los ahorros para la jubilación de los empleados.

Para considerar

Blanchett, de Morningstar, plantea algunas preguntas para analizar: ¿Qué tan riesgoso es su capital humano? ¿Trabaja usted en una profesión o industria que es altamente volátil o susceptible a los ciclos económicos? ¿Están al día sus habilidades o se está volviendo obsoleto? ¿Debería invertir en educación para mejorar su valor? ¿Qué tan vinculados están su carrera o su ingreso con sus activos financieros? ¿Se ha diversificado? (¿desea hacerlo?).
Y, ¿está su capital humano expuesto de forma subyacente a algo en lo que no ha pensado, por ejemplo una geografía, sector o tecnología en particular?
Los empresarios y propietarios de negocios, en particular, tienen que comprender el capital humano y cómo los prejuicios pueden obstaculizar la toma correcta de decisiones financieras. Porque estos individuos están tan plenamente dedicados a su ocupación, que su capital humano y sus activos financieros se encuentran entrelazados.
A veces eso significa tomar lo que muchos podrían considerar como una precaución extrema.