Este título tan sugerente se convierte en una ley o verdad necesaria y esencial para el ser humano, que llega a impactar positivamente en cada una de sus facetas: la pareja, la familia, la amistad…y por supuesto, en las relaciones profesionales, que comienzan (como cualquier relación afectiva) con un simple contacto inicial, ya sea del candidato a la empresa o viceversa.

Muchas personas que me conocen y otras que han coincidido conmigo se sonreirán cuando lean esta reflexión, porque a menudo les digo que la relación entre empresa y trabajador o candidato se asemeja a la relación de pareja, y cada día lo tengo más claro!

Basta echar un poco la vista atrás para darse cuenta de que hasta ahora (y salvando la gran labor y profesionalidad de las empresas de headhunters) reclutar consistía básicamente en publicar una vacante en un medio (ya fuera offline y/o online) y, a partir de ahí, esperar a recibir un aluvión de candidaturas por la vía que fuera, y comenzar el proceso de selección en cuestión. Podemos decir, que la actitud ante el reclutamiento era esencialmente pasiva.

Obviamente una persona realiza un trabajo y recibe una remuneración, es la definición básica de lo que todos entendemos como trabajar. Sin embargo, desde mi experiencia inicial en consultoría hasta ahora que me encuentro en el papel de cliente final –y a pesar de la situación de crisis que seguimos sufriendo– debo reconocer que la dificultad para encontrar según que perfiles, de nivel medio alto, sigue estando presente ¡El publicar una oferta y esperar no es suficiente, ha llegado la hora del Reclutamiento 2.0!
Lo positivo de la Red y de llevar a cabo el Reclutamiento 2.0 es la amplitud del medio que tenemos para conocer candidatos válidos o candidatos que nos pueden llevar a otros potenciales talentos, conocer empresas y saber qué hacen y cómo lo hacen y aprender a vender y a sacar jugo de lo positivo de nuestras organizaciones actuales. Sin embargo, como en la pareja, a veces sólo vemos lo negativo, considerando que cualquier relación es mejor que la nuestra y desaprovechando las ciscunstancias que se nos presentan.

Equilibrio entre el dar y el recibir en los procesos de selección

Conforme se avanza en el proceso de selección el candidato se vuelve más exigente. Pero aunque puede que el talento no se encuentre en búsqueda activa (candidatos pasivos), es posible generar esta necesidad de cambio y generar así la exigencia, el decir: «Te pido esto, ¿me lo das?» y que la otra parte diga: «Tienes lo que busco, puedo ofrecerte esto otro». Y, a partir de ahí, se pone en común y se decide.

¿Que sale bien? Te unes. ¿Que sale mal? Dejas volar sabiendo que algo has aprendido, que te has enriquecido y, sobre todo, que entiendes que tanto en el reclutamiento de personal como en el amor, no necesitamos al mejor, sino al que mejor se adapta a nuestras necesidades.

El boom de internet, el desarrollo abismal de las redes sociales, la particularidad y especialización de los perfiles (cada vez más complejos y exigentes) nos ha permitido y obligado a los profesionales de RRHH a compartir, comunicar, luchar, tocar la puerta de otras empresas de la competencia, captar a sus empleados, generar sinergias y contactos e, incluso, realizar una tarea puramente comercial: vender nuestra organización, creando una estrategia proactiva que nos enriquezca más en lo personal y laboral permitiendo, no solo ofrecer un trabajo, sino generar la necesidad de cambio en candidatos pasivos. Y dar el valor al talento que, en la mayoría de los casos, decide dónde y cómo quiere trabajar y en qué condiciones y beneficios, llegando así a obtener un perfecto equilibrio entre el dar y el recibir.

El equilibrio es sano, ¿verdad? Aunque en Recursos Humanos se nos dificulte y sea el origen de muchos dolores de cabeza… Te invito a intentarlo y la relación será más duradera. Es un hecho!